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IGLESIA DE SAN JOSE: Es la sede de la Parroquia de Santa María. Fue convento de Agustinas Recoletas, fundación del Cardenal D. Pascual de Aragón, en la segunda mitad del siglo XVII. En su interior hay hermosas tallas de Navas Parejo, Castillo Lastrucci... Seis grandes lienzos, copias de obras del Greco, realizados por Rafael del Real, decoran el templo. El retablo mayor es obra del burgalés Valeriano Martínez. Formaba parte del convento de las Agustinas de las que solo queda la Iglesia, los últimos restos de su claustro desaparecieron con la construcción del vecino hotel. Su estado actual ha sido alterado en las continuas restauraciones sufridas, no obstante, su traza es digna. Tiene una planta de "salón" de una sola nave y capillas laterales, su bóveda es de medio cañón apoyada en pilares y sobre el altar una gran cúpula sostenida por pechinas. Los únicos elementos decorativos que presenta, son unos capiteles de orden jónico en los pilares. Los paramentos interiores se decoraron a mitad de este siglo, con copias de escenas religiosas de pinturas del Greco. En su interior y al lado del altar, destaca la capilla del Sagrario, donde se instala la Virgen del Rosario, cubierta con una cúpula decorada barrocamente. Como todos los templos de nuestra ciudad, sufrió los efectos de las leyes desamortizadoras, además de los catastróficos expolios y destrozos durante la Guerra Civil, por lo que su retablo y aspecto interior, son de este siglo. La Iglesia y el resto del desaparecido recinto, corresponden con las fundaciones monacales de Cazorla a lo largo del siglo XVII y principios del XVIII.
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IGLESIA DE SAN FRANCISCO:
Sus orígenes parecen remontarse a finales del siglo XVI, aunque de la antigua construcción casi no quedan restos. La obra actual es de mediados a finales del siglo XVII, posteriormente remodelada. Sabemos que el monasterio y su Iglesia fueron afectados por el "diluvio" de 1694, que anego sus dependencias. Será a partir de mediados del siglo XVIII, cuando esta orden alcanzó un mayor esplendor. A principios del siglo XIX, al igual que casi todos los templos de la localidad, esta iglesia se vio afectada por la presencia francesa en Cazorla. Por estas mismas fechas, parece ser que se decide el traslado del cuadro del Cristo del Consuelo a esta Iglesia, por ruina de la Iglesia Mayor de Santa María. La Iglesia es de planta rectangular, de tres naves, con bóveda de medio cañón sostenida por arcos fajones sobre pilares, sobre el altar una cúpula sostenida por pechinas, el ábside plano. El retablo original era de finales del siglo XVII, destrozado durante la Guerra Civil y restaurado con posterioridad. Las pinturas actuales son de principios de este siglo.
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IGLESIA DEL CARMEN:
Formaba parte del conjunto del Colegio de la Compañía de Jesús, que más tarde se convirtió en capilla del antiguo hospital. Comienza su declive con la expulsión de los Jesuitas y después con la desamortización. Su ruinosa situación en el ultimo tercio de este siglo, provocó la restauración de su techumbre y la menos afortunada de picar todos sus paramentos. Actualmente esta en proceso de estudio su rehabilitación total. Los elementos constructivos, son los tradicionales en Cazorla, la utilización de piedra "viva" caliza, para las partes bajas más expuestas a la erosión, sobre ellas la tradicional "toba" mucho mas ligera. El interior esta tratado con otro elemento tradicional, el ladrillo árabe macizo de tradición mudéjar, para posteriormente enlucir con yeso. Su planta es rectangular y presenta un coro y dos galerías, una superior y otra en nivel bajo. Sus proporciones son muy bellas y equilibradas. La portada esta enmarcada con columnas de orden corintio y con un escudo de procedencia borbónica. Destaca, por ultimo, su torre, que sin dudarlo, por proporciones y diseño, es la de mejor factura de Cazorla. Es una iglesia de fundación monacal del XVII aunque posiblemente retocada en el XVIII.
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RUINAS DE LA IGLESIA DE SANTA MARIA:
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MONASTERIO DE SAN JUAN DE LA PENITENCIARÍA:
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Fue convento de religiosas de Santa Clara, fundado en 1.513 por D. García de Villaroel, sobrino del Cardenal Cisneros. Su portada es renacentista, de líneas muy puras y elegante portada de arco de medio punto con pilastras. Fue cárcel y, en la actualidad es Albergue Juvenil. |
CASA DE LOS CLÉRIGOS:
Está frente a la fachada lateral de Santa María (entrada a "La Hoz"). Portada de líneas clásicas, de sobría belleza, realizada en ladrillo al estilo mudéjar, (siglo XVII).
PALACIO DE LA VICARÍA:
Del S. XVII, posee un elegante patio interior con arcadas, claustro y fuente central.
CRISTO DEL CONSUELO
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En el siglo XVII llegó a Cazorla una ilustre familia (Fernández Angulo y Sandoval), que adquirieron para su sepultura una capilla en la Parroquia Mayor de Santa María de Cazorla, dotándola de elementos para el culto y de un cuadro que presidía el altar y que representaba la imagen de Cristo muerto en la Cruz, situando a sus pies a una pareja de orantes, seguramente el matrimonio propietario de la citada capilla. Este Cristo fué titulado del Consuelo y pronto sería centro de la devoción de los cazorleños. Dos hechos trágicos contribuyeron al incremento de esta devoción: El primero, la enorme tormenta que en 1694 arrasó parte del pueblo e inundó el templo y la plaza al obstruirse el paso subterráneo. El agua destruyó la sacristía y destrozó casi todas las imágenes. Según un cronista de la época "sólo quedó la imagen de Ntra. Sra. de Gracia y el Santo Cristo del Consuelo, que se sacó al otro día mojado hasta la mitad y herido de las piedras". Este hecho fue considerado milagroso y la devoción fue creciendo, atribuyéndose después varios milagros por su intercesión. |
El segundo suceso de gran trascendencia fue el acontecido en 1810 durante la
ocupación francesa. En los enfrentamientos con la población sublevada
las tropas francesas incendiaron gran parte de los conventos y ermitas, el hospital
y la parroquía de Santa María. Cuando el fuego se extinguió
todos contemplaron como el Cristo del Consuelo permanecía sin daños
entre las ruinas del templo, quedando reflejado el suceso en las actas capitulares
como milagroso.
Una vez intentada la restauración de la parroquia incendiada sin éxito,
se decidió el traslado de la misma a la iglesia de San José, mientras
el Cristo del Consuelo se trasladó a la casa familiar de sus propietarios.
En 1815 hay datos escritos por los que se deduce ya se veneraba en San Francisco
al Señor del Consuelo, pero ya en un cuadro distinto que la devoción
popular encargó pintar para continuar su culto y devoción. Éste
representa una imitación del pintado por Velásquez, sustituyendo
a los orantes por un pueblo, como representanción del consuelo a todos
los cazorleños.
Hay indicios de que a finales del siglo XVIII un grupo de fieles estaba organizado
como Hermandad y que asumía la celebración de las fiestas en honor
del Cristo del Consuelo. Y sobre mediados del XIX ya se celebraba la Novena
y se cantaban los "Gozos".
En 1859 se confeccionan unos estatutos para su sanción por el Cardenal
de Toledo y su posterior aprobación real. Se propone como hermano mayor
al Príncipe de Asturias y la Reina Isabel II, complacida, envió
los escudos de la monarquía española y de la casa de Borbón
bordados en plata que fueron colocados sobre el cuadro del Cristo, proclamando
la distinción real.
FIESTAS EN SU HONOR:
Se celebran en Septiembre, iniciándose el día 14 con
la tradicional "entrada del trigo", pintoresco desfile en el que se
ofrecen al Señor los frutos de la cosecha, actualmente de forma simbólica
y sin el auténtico sabor de antaño. La quema de fuegos artificiales
es un fantástico espectáculo de luz y sonido en un marco idóneo
para aumentar su esplendor, y es el preludio del día grande de Cazorla,
el 17 de Septiembre: solemne fiesta religiosa, bajada del Cuadro, y ya por la
tarde la salida del Cristo del Consuelo por las calles repletas de gente para
mostrar su devoción. Peculiar y extraño es escuchar, en el silencio
del las calles estrechas, el sonido de las campanillas de plata golpeando la
tela posterior del Cuadro y amortiguado por las cintas repletas de billetes
enganchados, promesas y peticiones, de balcón en balcón. Inolvidable
es su paso y parada en la plaza Vieja, allí donde nació este fervor
porpular que arroja a los pies de Cristo su amor, su fé y su necesidad
de Consuelo.
Ya de noche, tras volver a su iglesia de San Francisco, queda en las calles
el olor a cera y pólvora quemadas y el eco de un grito desgarrado:
¡VIVA EL CRISTO DEL CONSUELO!
VIRGEN DE LA CABEZA: La tradición nos cuenta como en tiempo de la ocupación musulmana ya se veneraba una imagen, la cual y para que los "no creyentes" no la profanaran, fue ocultada en un lugar cercano a la ermita llamado "las calles oscuras". Allí no sabemos con exactitud cuanto tiempo estuvo escondida, se sabe por un pastor que guardaba su rebaño en el lugar anteriormente mencionado, que producto de una tormenta un rayo cayó sobre las rocas donde estaba escondida la imagen, desplomándolas y que al mismo tiempo apareció Nuestra Madre. Cuentan que el pastor quedó impresionado y corrió a Cazorla a explicar el evento, pero cuando subieron unos cuantos vecinos del lugar vieron con sorpresa como algunas personas de La Iruela se la llevaban. Lógicamente hubo una disputa entre ellos, en el cual los de La Iruela consiguieron llevársela e intentaron hacerle una ermita, lo que no lograron, ya que cada vez que llegaban a una altura siempre se les caía la ermita, tanto es así que la tercera vez que esto ocurrió mató al maestro de obras. Fue entonces cuando los cazorleños levantaron la ermita donde está ubicada en la actualidad y empezaron a venerar la imagen como patrona bajo el título de "Nuestra Señora de la Cabeza". Desde entonces, el último sábado de abril los pastores le ofrecían y le ofrecen sus mejores borregos, tanto es así que la Hermandad disponía de su propia tiná y llegó a tener en propiedad tres mansos y unos cien o ciento cincuenta borregos, los cuales sacaban y sacan en procesión exhibiéndolos al pueblo el domingo antes del día grande. Según los entendidos, y aunque de esto no existe nada escrito, la ermita data del siglo XIII. Lo más cercano en el tiempo que se conoce es una donación que algún devoto hizo a la Virgen en el año 1.540. Dicha donación se trató de una piedra labrada en la que ponía: "Virgen tus maravillas se realizaron en mí" y de la cual hemos recuperado media piedra, aunque sí tenemos copia de la inscripción entera. Años más tarde la ermita albergó a centenares de enfermos producto de una epidemia. Se cuenta que en la ermita hubo varios enterramientos, de hecho hoy se conserva una lápida con la siguiente inscripción: "Aquí yacen los restos mortales de M. Magdalena Lainez Navarro, hija de D. José y Dña. Dolores, falleció el 2 de junio de 1.851, a los 21 años 11 meses y 18 días de edad D.E.P.". En la mitad del siglo XVII D. Sancho Fernández Angulo, fundador de la ciudad de Nueva Barcelona en América, fue tan fervoroso devoto de nuestra patrona, que el pueblo le inmortalizó en una letrilla que aún corre de boca en boca y dice así: "Virgen de la Cabeza ponte la toca que D.Sancho de Angulo te traerá otra." Desde el comienzo del párrafo hasta el final del entrecomillado, el texto hace referencia a unas palabras copiadas de los estatutos de la Hermandad y que escribió D. Rufino Almansa Tallante, párroco de la villa de La Iruela. Si en 1.810 se libró nuestra imagen de un incendio que provocaron los franceses, en 1.936 no corrió la misma suerte ya que la ermita fue profanada. Anteriormente, la imagen la había escondido una familia cristiana en el cortijo de D. Pedro Polaino, después de envolverla en un mantón de aceituna y echarle paja por encima creyeron que estaba a salvo, pero no fue así porque los cortijeros delataron a quien escondió la imagen y lo encerraron en la prisión que pusieron provisionalmente en el antiguo hotel de Chemari. Más tarde y por distintas razones no fusilaron a este hombre y lo pusieron en libertad, la imagen por su parte fue quemada justo donde en la actualidad se pone el carrillo de los helados, en la Corredera. Después de la guerra, estando el sacristán Ceferino y a petición de uno de los antiguos cofrades, se mandó hacer una imagen nueva. La realizó D. Francisco Gomara y tuvo un coste de siete a ocho mil pesetas. Quede como anécdota lo que aconteció cuando se trajo la imagen. Se trajo de tez morena (quizás pensando en la de Andújar, que por cierto nunca nuestra imagen tuvo nada que ver con la "Reina de Sierra Morena"), fue entonces cuando se ordenó inmediatamente al autor el cambio de color de la cara de Nuestra Imagen. Cuentan los mayores del lugar, que a petición del párroco de La Iruela, por aquel entonces D. Jesús Martínez Bautista, se celebró una fiesta en honor a la patrona de Cazorla en esta localidad, con otra imagen y que las luminarias se hicieron con aliagas. Tres años más tarde de aquello y quizás siendo la primera petición que se realizaba a los vecinos, se recogió del pueblo 46,95 pesetas, hubo un total de ingresos de 800,70 pesetas y tuvieron de gastos 445,70 pesetas, con lo cual les quedaron 355 pesetas. Esto ocurrió el 19 de marzo de 1.941. En la actualidad la romería de la Virgen de la Cabeza se celebra el último domingo de abril, una romería que se celebra en la ermita y cuenta con la participación de los vecinos de la zona y numerosos visitantes que acuden de otras muchas zonas de España. |
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SAN ISICIO:
Es tradición que, allá, en los albores del cristianismo, uno de los siete Varones Apostólicos, Hesiguio o Isicio, trajo a Cazorla la luz de la fe y estableció en ella su sede episcopal, por lo que, desde tiempo inmemorial, se le venera como Patrón y, el 15 de Mayo de cada año, el pueblo se traslada en procesión hasta la "Pedriza", lugar donde el Santo fue lapidado y tiene su ermita. En el año 1535, una terrible epidemia de peste diezmaba la población, ocasionando gran cantidad de muertes, tanto en personas como en animales. La situación era desesperada: los cazorleños acudieron a su Patrón, San Isicio, y la plaga cesó. En memoria de semejante portento, los dos cabildos de la villa, el civil y el eclesiástico, hicieron voto perpetuo de celebrar, cada año, la fiesta del Santo como día de precepto, con liturgia "doble mayor de primera clase". Desde entonces, año tras año, en cumplimiento de esta promesa, la tarde del 14 de Mayo, se trae a San Isicio desde su ermita a la Parroquia; los hortelanos de aquel pago se apresuran a adornarlo con lo mejor que tienen: olorosas rosas de mayo, madreselvas y romero, y, en la mano del Santo, que bendice, las primeras cerezas y un manojo de ubérrimas espigas. Cuando el piadoso cortejo llega al pueblo, ya está iniciada la noche, entonces, un singular espectáculo se ofrece a los ojos de los romeros: MILLARES DE CAPARAZONES DE CARACOL, convertidos en candiles, (se dice que era la manera antigüa de iluminar el camino del pueblo a la ermita) artísticamente colocados en fachadas y balcones, iluminan la carrera de la procesión. Es costumbre secular, que no por antigüa deja de sorprender cada año. El día 15 se celebra la fiesta en la Parroquia. El Consejo asiste
bajo mazas, y la campana "gorda" del reloj toca incesantemente, hasta
que la Corporación penetra en el templo. En las primeras horas de la
tarde, se devuelve el Santo a su ermita. El Ayuntamiento obsequia a los romeros
con la típica "cuerva", y los jóvenes enamorados ofrecen
a sus prometidas el tradicional "cartucho", pletórico de confites. TEXTO: RUFINO ALMANSA TALLANTE Presbítero e historiador |
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