IGLESIA DE SAN JOSE:

Es la sede de la Parroquia de Santa María. Fue convento de Agustinas Recoletas, fundación del Cardenal D. Pascual de Aragón, en la segunda mitad del siglo XVII. En su interior hay hermosas tallas de Navas Parejo, Castillo Lastrucci... Seis grandes lienzos, copias de obras del Greco, realizados por Rafael del Real, decoran el templo. El retablo mayor es obra del burgalés Valeriano Martínez.

Formaba parte del convento de las Agustinas de las que solo queda la Iglesia, los últimos restos de su claustro desaparecieron con la construcción del vecino hotel.

    Su estado actual ha sido alterado en las continuas restauraciones sufridas, no obstante, su traza es digna. Tiene una planta de "salón" de una sola nave y capillas laterales, su bóveda es de medio cañón apoyada en pilares y sobre el altar una gran cúpula sostenida por pechinas. Los únicos elementos decorativos que presenta, son unos capiteles de orden jónico en los pilares. Los paramentos interiores se decoraron a mitad de este siglo, con copias de escenas religiosas de pinturas del Greco. En su interior y al lado del altar, destaca la capilla del Sagrario, donde se instala la Virgen del Rosario, cubierta con una cúpula decorada barrocamente. Como todos los templos de nuestra ciudad, sufrió los efectos de las leyes desamortizadoras, además de los catastróficos expolios y destrozos durante la Guerra Civil, por lo que su retablo y aspecto interior, son de este siglo.

    La Iglesia y el resto del desaparecido recinto, corresponden con las fundaciones monacales de Cazorla a lo largo del siglo XVII y principios del XVIII.

 

IGLESIA DE SAN JOSÉ SEDE DE LA

PARROQUIA DE SANTA MARÍA DE GRACIA

 

1. Introducción histórica

Es la sede de la Parroquia de Santa María. Fue la capilla del convento de Agustinas Recoletas del que formaba parte y del que sólo queda la Iglesia.

Es templo parroquial desde el año 1819, a causa del deterioro de la iglesia de Santa María de Gracia, (sita en la Plaza Vieja) debido a que traslada aquí su sede, así como la pila bautismal, el día 11 de abril de dicho año. La parroquia mantiene su nombre aunque este templo está dedicado a San José. Ubicado en la plaza de la Corredera, es un templo de fines del siglo XVI y principios del XVII,

Construido de tapial calicastrado y cubierto de bóveda y cúpula sobre pechinas, es más bello por su trazado que por sus detalles; (se denomina tapial a una antigua técnica consistente en construir muros con tierra arcillosa húmeda, compactada a golpes mediante un "pisón", empleando un encofrado para formarla). Se conserva bastante bien.

2. La fachada

De traza muy sencilla, se adorna tan sólo con un delicado relieve renacentista de dos cuerpos rematado en frontón bajo, encima un gran vano circular cerrado con vidriera, que antaño fueron dos. Destaca su torre mudéjar con celosía.

La fachada, que en su primitiva forma era de tapiales calicastrados entre machones de toba y soleras de ladrillos, típica construcción del mudéjar cazorleño que se va perdiendo, aunque aún se conserva en otros edificios nobles, (como la fachada sur de la Casa de la Merced); fue desafortunadamente revocada y enlucida por los años veinte. Sus elementos decorativos, relieves pétreos y renacentistas, afortunadamente se respetaron en su estado primitivo.

3. El templo

Su estado ha sido alterado en las continuas restauraciones sufridas, no obstante, su traza es digna. Como todos los templos de nuestra ciudad, sufrió los efectos de las leyes desamortizadoras, además de los expolios y destrozos durante la Guerra Civil, por lo que su aspecto interior y su retablo, son del siglo XX.

3.1. Interior

Tiene una sola nave, con planta de salón de 17 por 11,5 metros de superficie, con pequeñas capillas laterales, más dos mayores y desiguales, entre sí,a ambos lados del crucero, y presbiterio rectangular, su bóveda es de medio cañón apoyada en pilares, sobre el altar se halla una gran cúpula. Tiene variados estilos: barroco y renacentista principalmente. A sus pies sobre el atrio se levanta el coro y a la altura de éste dos torres exteriores. De gran sencillez decorativa interior, los únicos elementos decorativos que presenta, son unos capiteles de orden jónico sobre los pilares, cuyas ornamentadas volutas anuncian ya el barroco.

Las seis capillas laterales contienen, desde el año 1963, grandes lienzos de Rafael del Real que copian diversas pinturas del Greco, que vienen a representar escenas bíblicas tales como: la Anunciación, el Nacimiento de Jesús y Bautismo de Jesús en el Jordán, Cristo Crucificado con María y San Juan a sus pies, Pentecostés y la Asunción de María a los cielos.

En la cúpula del templo se representa la Coronación de la Virgen, que es igualmente copia del Greco y realizada por el mismo autor, como obra suya son las pinturas murales de los evangelistas en las pechinas de la cúpula.

En su cabecera, dos capillas de mayor profundidad, aunque desiguales, hacen las veces de crucero, resuelto en cúpula sobre pechinas. En el lado del Evangelio destaca la capilla del Sagrario y en el de la epístola la capilla de la Buena Muerte.

La forja es espléndida y consta de tres partes: las barandas del presbiterio y del coro, imitando el renacimiento español delsiglo XVI, con algún enriquecimiento de latón dorado; lasverjas de las capillas del crucero, de puro estilo barroco andaluz, en perfecta consonancia con la arquitectura del templo; y las lámparas de la nave central son de inspiración neorománica, dos de ellas llevan inscripciones latinas;toda la forja data del año 1963 y son sus autores Miguel García y Medardo Navarro de Cazorla.

3.2. El órgano

Durante 1.936 el magnífico órgano dieciochesco que tenía este templo fue destruido. A principios de los sesenta se instala otro moderno y electrónico, de diez y ocho registros y doscientos cincuenta y cuatro tubos, por la “Organería Española”, con capacidad sonora para llenar y hacer vibrar de graves y agudos toda la nave de la Iglesia.

3.3. La capilla del Sagrario o de la Virgen del Rosario

En la década de los años cuarenta, en el antiguo camarín barroco, fielmente restaurado, fue entronizada una nueva imagen de la Virgen del Rosario, esculpida por el insigne escultor malagueño, D. Antonio Navas Parejo en madera de pino, de la finca “La cabrilla”, propiedad de la familia donante, en nuestra incomparable sierra. Era de tal calidad la madera, que el autor pidió que se le pagara el trabajo en madera en lugar de dinero, esto sucedía el año 1945. Utilizada esta capilla como lugar de la reserva eucarística, presenta murales, lienzos y cúpula barroca de gran mérito artístico.

Dos grandes cuadros decoran los muros laterales, el de la derecha representa la comunión de San José de Calasanz, y el de la izquierda, la comunión de Santo Domingo de manos de la Virgen María, obras de Rafael del Real, autor de los lienzos de las capillas y los murales de la bóveda.

3.4. La capilla de la Buena Muerte

La otra capilla lateral es de gran sencillez, contiene un pequeño retablo que es obra moderna, año 2004. En ella se encuentra, dominando el espacio, la imagen del Cristo de la Buena Muerte, la cual fue adquirida en el año 1945, en el taller que Francisco de Paula Gomara tenía en Barcelona. En esta misma capilla destaca, con luz propia, la bellísima imagen de San Antonio Abad, de autor desconocido procedentela escuela de Rodríguez & Puente de Santiago de Compostela

 

4. El retablodel altar mayor es obra del burgalés Valeriano Martínez García, construido entre 1.954 y 1.957, sobre un modelo clásico. Contiene interesantes tallas en madera policromada, de Antonio Castillo Lastrucci,que datan del año 1955 - 1956, correspondientes a San Antonio, San José con el Niño, San Diego y San Nicolás de Bari. Del mismo autor y de la misma fecha es el relieve de la Santísima Trinidad que corona este conjunto; y así mismo, la bellísima imagen “sedente” (sentada) de Santa. María de Gracia, titular de la parroquia, que domina el centro del retablo, también de madera policromada, que data del 1957.

 

Este retablo fue restaurado de los defectos sufridos durante la ejecución de las obras de los años sesenta, y enriquecido con relieve dorados hechos por los hermanos García Camacho, tallistas y doradores de Sevilla, quienes también son los autores del dosel y del marco tallados y dorados para la Virgen del Pilar y la del Perpetuo Socorro, en la capilla del Sagrario.

 

IGLESIA DE SAN FRANCISCO:


Perteneció al convento de los Padres Franciscanos. Es de estilo barroco, con fachada tardo-renacentista del siglo XVII. En ella recibe culto la imagen más venerada de la ciudad: El santísimo Cristo del Consuelo. Pueden admirarse en este templo excelentes pinturas de Alfonso Grosso y Juan Miguel Sánchez. Hay un magnífico púlpito realizado en madera, obra de mariscal, y retablos de los maestros Severino Tíscar, Julio Pajares, Ricardo Moreno y Antonio Jiménez.

Sus orígenes parecen remontarse a finales del siglo XVI, aunque de la antigua construcción casi no quedan restos. La obra actual es de mediados a finales del siglo XVII, posteriormente remodelada. Sabemos que el monasterio y su Iglesia fueron afectados por el "diluvio" de 1694, que anego sus dependencias. Será a partir de mediados del siglo XVIII, cuando esta orden alcanzó un mayor esplendor. A principios del siglo XIX, al igual que casi todos los templos de la localidad, esta iglesia se vio afectada por la presencia francesa en Cazorla. Por estas mismas fechas, parece ser que se decide el traslado del cuadro del Cristo del Consuelo a esta Iglesia, por ruina de la Iglesia Mayor de Santa María.

    La Iglesia es de planta rectangular, de tres naves, con bóveda de medio cañón sostenida por arcos fajones sobre pilares, sobre el altar una cúpula sostenida por  pechinas, el ábside plano. El retablo original era de finales del siglo XVII, destrozado durante la Guerra Civil y restaurado con posterioridad. Las pinturas actuales son de principios de este siglo.

 

 

IGLESIA DEL CARMEN:


Fue templo del Colegio de la Compañía de Jesús y luego de los Padres Carmelitas Descalzos. Su traza es de Blas Antonio Delgado (Maestro Mayor de las obras de la Catedral de Jaén, finales del siglo XVII y comienzos del XVIII). Su construcción es de sillares de toba sobre lechos de ladrillos de ascendencia mudéjar. Consta de una nave y un semi-crucero de capillas laterales, con una esbelta torre plateresca.

Formaba parte del conjunto del Colegio de la Compañía de Jesús, que más tarde se convirtió en capilla del antiguo hospital. Comienza su declive con la expulsión de los Jesuitas y después con la desamortización. Su ruinosa situación en el ultimo tercio de este siglo, provocó la restauración de su techumbre y la menos afortunada de picar todos sus paramentos. Actualmente esta en proceso de estudio su rehabilitación total.

    Los elementos constructivos, son los tradicionales en Cazorla, la utilización de piedra "viva" caliza, para las partes bajas más expuestas a la erosión, sobre ellas la tradicional "toba" mucho mas ligera. El interior esta tratado con otro elemento tradicional, el ladrillo árabe macizo de tradición mudéjar, para posteriormente enlucir con yeso. Su planta es rectangular y presenta un coro y dos galerías, una superior y otra en nivel bajo. Sus proporciones son muy bellas y equilibradas. La portada esta enmarcada con columnas de orden corintio y con un escudo de procedencia borbónica. Destaca, por ultimo, su torre, que sin dudarlo, por proporciones y diseño, es la de mejor factura de Cazorla.

    Es una iglesia de fundación monacal del  XVII aunque posiblemente retocada en el XVIII.

 

RUINAS DE LA IGLESIA DE SANTA MARIA:


Se encuentran en la plaza del mismo nombre. Fue el monumemto más importante del Adelantamiento. De traza renacentista (siglo XVI), es obra de Andrés de Vandelvira. Está edificada sobre el río Cerezuelo, que entra en una gran bóveda bajo el altar mayor, atravesando toda la iglesia, para continuar su curso bajo la Plaza de Santa María. La iglesia, en su origen, es de planta de salón con tres naves que presentan un ábside en la cabecera. Sobre el crucero se eleva una cúpula. El 1 de abril de 1.694, el río de Cazorla, tras un gran diluvio inundó el templo, destrozando los retablos y arrastrando fuera del lugar sagrado imágenes y ricos ornamentos... También, durante la guerra de la independencia, sufrió varios incendios que motivaron su ruina.

ventana de las Ruinas de Santa María

MONASTERIO DE SAN JUAN DE LA PENITENCIARÍA:

Fue convento de religiosas de Santa Clara, fundado en 1.513 por D. García de Villaroel, sobrino del Cardenal Cisneros. Su portada es renacentista, de líneas muy puras y elegante portada de arco de medio punto con pilastras. Fue cárcel y, en la actualidad es Albergue Juvenil.

 

CASA DE LOS CLÉRIGOS:

Está frente a la fachada lateral de Santa María (entrada a "La Hoz"). Portada de líneas clásicas, de sobría belleza, realizada en ladrillo al estilo mudéjar, (siglo XVII).

PALACIO DE LA VICARÍA:

Del S. XVII, posee un elegante patio interior con arcadas, claustro y fuente central.

CRISTO DEL CONSUELO

En el siglo XVII llegó a Cazorla una ilustre familia (Fernández Angulo y Sandoval), que adquirieron para su sepultura una capilla en la Parroquia Mayor de Santa María de Cazorla, dotándola de elementos para el culto y de un cuadro que presidía el altar y que representaba la imagen de Cristo muerto en la Cruz, situando a sus pies a una pareja de orantes, seguramente el matrimonio propietario de la citada capilla. Este Cristo fué titulado del Consuelo y pronto sería centro de la devoción de los cazorleños.

Dos hechos trágicos contribuyeron al incremento de esta devoción:

El primero, la enorme tormenta que en 1694 arrasó parte del pueblo e inundó el templo y la plaza al obstruirse el paso subterráneo. El agua destruyó la sacristía y destrozó casi todas las imágenes. Según un cronista de la época "sólo quedó la imagen de Ntra. Sra. de Gracia y el Santo Cristo del Consuelo, que se sacó al otro día mojado hasta la mitad y herido de las piedras". Este hecho fue considerado milagroso y la devoción fue creciendo, atribuyéndose después varios milagros por su intercesión.

El segundo suceso de gran trascendencia fue el acontecido en 1810 durante la ocupación francesa. En los enfrentamientos con la población sublevada las tropas francesas incendiaron gran parte de los conventos y ermitas, el hospital y la parroquía de Santa María. Cuando el fuego se extinguió todos contemplaron como el Cristo del Consuelo permanecía sin daños entre las ruinas del templo, quedando reflejado el suceso en las actas capitulares como milagroso.

Una vez intentada la restauración de la parroquia incendiada sin éxito, se decidió el traslado de la misma a la iglesia de San José, mientras el Cristo del Consuelo se trasladó a la casa familiar de sus propietarios. En 1815 hay datos escritos por los que se deduce ya se veneraba en San Francisco al Señor del Consuelo, pero ya en un cuadro distinto que la devoción popular encargó pintar para continuar su culto y devoción. Éste representa una imitación del pintado por Velásquez, sustituyendo a los orantes por un pueblo, como representanción del consuelo a todos los cazorleños.

Hay indicios de que a finales del siglo XVIII un grupo de fieles estaba organizado como Hermandad y que asumía la celebración de las fiestas en honor del Cristo del Consuelo. Y sobre mediados del XIX ya se celebraba la Novena y se cantaban los "Gozos".
En 1859 se confeccionan unos estatutos para su sanción por el Cardenal de Toledo y su posterior aprobación real. Se propone como hermano mayor al Príncipe de Asturias y la Reina Isabel II, complacida, envió los escudos de la monarquía española y de la casa de Borbón bordados en plata que fueron colocados sobre el cuadro del Cristo, proclamando la distinción real.

FIESTAS EN SU HONOR:

Se celebran en Septiembre, iniciándose el día 14 con la tradicional "entrada del trigo", pintoresco desfile en el que se ofrecen al Señor los frutos de la cosecha, actualmente de forma simbólica y sin el auténtico sabor de antaño. La quema de fuegos artificiales es un fantástico espectáculo de luz y sonido en un marco idóneo para aumentar su esplendor, y es el preludio del día grande de Cazorla, el 17 de Septiembre: solemne fiesta religiosa, bajada del Cuadro, y ya por la tarde la salida del Cristo del Consuelo por las calles repletas de gente para mostrar su devoción. Peculiar y extraño es escuchar, en el silencio del las calles estrechas, el sonido de las campanillas de plata golpeando la tela posterior del Cuadro y amortiguado por las cintas repletas de billetes enganchados, promesas y peticiones, de balcón en balcón. Inolvidable es su paso y parada en la plaza Vieja, allí donde nació este fervor porpular que arroja a los pies de Cristo su amor, su fé y su necesidad de Consuelo.
Ya de noche, tras volver a su iglesia de San Francisco, queda en las calles el olor a cera y pólvora quemadas y el eco de un grito desgarrado:

¡VIVA EL CRISTO DEL CONSUELO!

VIRGEN DE LA CABEZA:

La tradición nos cuenta como en tiempo de la ocupación musulmana ya se veneraba una imagen, la cual y para que los "no creyentes" no la profanaran, fue ocultada en un lugar cercano a la ermita llamado "las calles oscuras". Allí no sabemos con exactitud cuanto tiempo estuvo escondida, se sabe por un pastor que guardaba su rebaño en el lugar anteriormente mencionado, que producto de una tormenta un rayo cayó sobre las rocas donde estaba escondida la imagen, desplomándolas y que al mismo tiempo apareció Nuestra Madre.

Cuentan que el pastor quedó impresionado y corrió a Cazorla a explicar el evento, pero cuando subieron unos cuantos vecinos del lugar vieron con sorpresa como algunas personas de La Iruela se la llevaban. Lógicamente hubo una disputa entre ellos, en el cual los de La Iruela consiguieron llevársela e intentaron hacerle una ermita, lo que no lograron, ya que cada vez que llegaban a una altura siempre se les caía la ermita, tanto es así que la tercera vez que esto ocurrió mató al maestro de obras. Fue entonces cuando los cazorleños levantaron la ermita donde está ubicada en la actualidad y empezaron a venerar la imagen como patrona bajo el título de "Nuestra Señora de la Cabeza".

Desde entonces, el último sábado de abril los pastores le ofrecían y le ofrecen sus mejores borregos, tanto es así que la Hermandad disponía de su propia tiná y llegó a tener en propiedad tres mansos y unos cien o ciento cincuenta borregos, los cuales sacaban y sacan en procesión exhibiéndolos al pueblo el domingo antes del día grande. Según los entendidos, y aunque de esto no existe nada escrito, la ermita data del siglo XIII. Lo más cercano en el tiempo que se conoce es una donación que algún devoto hizo a la Virgen en el año 1.540. Dicha donación se trató de una piedra labrada en la que ponía: "Virgen tus maravillas se realizaron en mí" y de la cual hemos recuperado media piedra, aunque sí tenemos copia de la inscripción entera.

Años más tarde la ermita albergó a centenares de enfermos producto de una epidemia. Se cuenta que en la ermita hubo varios enterramientos, de hecho hoy se conserva una lápida con la siguiente inscripción: "Aquí yacen los restos mortales de M. Magdalena Lainez Navarro, hija de D. José y Dña. Dolores, falleció el 2 de junio de 1.851, a los 21 años 11 meses y 18 días de edad D.E.P.".

En la mitad del siglo XVII D. Sancho Fernández Angulo, fundador de la ciudad de Nueva Barcelona en América, fue tan fervoroso devoto de nuestra patrona, que el pueblo le inmortalizó en una letrilla que aún corre de boca en boca y dice así: "Virgen de la Cabeza ponte la toca que D.Sancho de Angulo te traerá otra." Desde el comienzo del párrafo hasta el final del entrecomillado, el texto hace referencia a unas palabras copiadas de los estatutos de la Hermandad y que escribió D. Rufino Almansa Tallante, párroco de la villa de La Iruela. Si en 1.810 se libró nuestra imagen de un incendio que provocaron los franceses, en 1.936 no corrió la misma suerte ya que la ermita fue profanada.

Anteriormente, la imagen la había escondido una familia cristiana en el cortijo de D. Pedro Polaino, después de envolverla en un mantón de aceituna y echarle paja por encima creyeron que estaba a salvo, pero no fue así porque los cortijeros delataron a quien escondió la imagen y lo encerraron en la prisión que pusieron provisionalmente en el antiguo hotel de Chemari. Más tarde y por distintas razones no fusilaron a este hombre y lo pusieron en libertad, la imagen por su parte fue quemada justo donde en la actualidad se pone el carrillo de los helados, en la Corredera.

Después de la guerra, estando el sacristán Ceferino y a petición de uno de los antiguos cofrades, se mandó hacer una imagen nueva. La realizó D. Francisco Gomara y tuvo un coste de siete a ocho mil pesetas. Quede como anécdota lo que aconteció cuando se trajo la imagen. Se trajo de tez morena (quizás pensando en la de Andújar, que por cierto nunca nuestra imagen tuvo nada que ver con la "Reina de Sierra Morena"), fue entonces cuando se ordenó inmediatamente al autor el cambio de color de la cara de Nuestra Imagen.

Cuentan los mayores del lugar, que a petición del párroco de La Iruela, por aquel entonces D. Jesús Martínez Bautista, se celebró una fiesta en honor a la patrona de Cazorla en esta localidad, con otra imagen y que las luminarias se hicieron con aliagas. Tres años más tarde de aquello y quizás siendo la primera petición que se realizaba a los vecinos, se recogió del pueblo 46,95 pesetas, hubo un total de ingresos de 800,70 pesetas y tuvieron de gastos 445,70 pesetas, con lo cual les quedaron 355 pesetas. Esto ocurrió el 19 de marzo de 1.941. En la actualidad la romería de la Virgen de la Cabeza se celebra el último domingo de abril, una romería que se celebra en la ermita y cuenta con la participación de los vecinos de la zona y numerosos visitantes que acuden de otras muchas zonas de España.

 

 

 

SAN ISICIO:

Es tradición que, allá, en los albores del cristianismo, uno de los siete Varones Apostólicos, Hesiguio o Isicio, trajo a Cazorla la luz de la fe y estableció en ella su sede episcopal, por lo que, desde tiempo inmemorial, se le venera como Patrón y, el 15 de Mayo de cada año, el pueblo se traslada en procesión hasta la "Pedriza", lugar donde el Santo fue lapidado y tiene su ermita.

En el año 1535, una terrible epidemia de peste diezmaba la población, ocasionando gran cantidad de muertes, tanto en personas como en animales. La situación era desesperada: los cazorleños acudieron a su Patrón, San Isicio, y la plaga cesó. En memoria de semejante portento, los dos cabildos de la villa, el civil y el eclesiástico, hicieron voto perpetuo de celebrar, cada año, la fiesta del Santo como día de precepto, con liturgia "doble mayor de primera clase".

Desde entonces, año tras año, en cumplimiento de esta promesa, la tarde del 14 de Mayo, se trae a San Isicio desde su ermita a la Parroquia; los hortelanos de aquel pago se apresuran a adornarlo con lo mejor que tienen: olorosas rosas de mayo, madreselvas y romero, y, en la mano del Santo, que bendice, las primeras cerezas y un manojo de ubérrimas espigas. Cuando el piadoso cortejo llega al pueblo, ya está iniciada la noche, entonces, un singular espectáculo se ofrece a los ojos de los romeros: MILLARES DE CAPARAZONES DE CARACOL, convertidos en candiles, (se dice que era la manera antigüa de iluminar el camino del pueblo a la ermita) artísticamente colocados en fachadas y balcones, iluminan la carrera de la procesión. Es costumbre secular, que no por antigüa deja de sorprender cada año.

El día 15 se celebra la fiesta en la Parroquia. El Consejo asiste bajo mazas, y la campana "gorda" del reloj toca incesantemente, hasta que la Corporación penetra en el templo. En las primeras horas de la tarde, se devuelve el Santo a su ermita. El Ayuntamiento obsequia a los romeros con la típica "cuerva", y los jóvenes enamorados ofrecen a sus prometidas el tradicional "cartucho", pletórico de confites.

TEXTO: RUFINO ALMANSA TALLANTE Presbítero e historiador

 

MONASTERIO DE MONTESIÓN:

 

    Se ubica a unos tres kilómetros de Cazorla, por el camino de San Isicio, bordeando y ascendiendo la vertiente norte del cerro de Salvatierra. Se accede a esta construcción de manera casi inesperada, al estar resguardada detrás de unos cortados de piedra que lo aíslan de los aires del norte, presentando la magnifica construcción sus paramentos hacia el sur y el oeste.

Su nombre religioso es el de Desierto de Montesión tal y como denomina la orden de ermitaños de San Antonio y San Pablo, a estos lugares. Fue fundado, según reza su placa de fundación, por San Julián Ferrer, después de aparecérsele la Virgen María en una cueva al lado de la capilla. Su construcción es bastante desigual en calidad y terminación, destacando sobre todo la parte sur, donde se encuentra la capilla. El resto ha sufrido considerables remodelaciones, sobretodo a partir de la desamortización de Mendizábal, y últimamente, a partir de los años setenta, con la vuelta de los hermanos ermitaños que acondicionaron algunas de sus partes.

    La zona más interesante arquitectónicamente es la de la capilla del monasterio. Es pequeña, de planta rectangular o de "salón" con tres naves originalmente, modificada con posterioridad hacia una planta de cruz latina de una sola nave. La nave principal esta cubierta con bóveda de medio cañón, las dos laterales de crucería y en el centro, una magnifica cúpula sostenida sobre trompas. Todo el conjunto con unas proporciones muy equilibradas. A la entrada presenta un coro, añadido de época posterior.

 

  En su día, esta capilla contó con un retablo barroco, que desapareció durante la guerra civil, sin embargo se conservan pinturas al fresco en sus bóvedas, especialmente las de la cúpula, con retratos de otros tantos santos ermitaños y letanias marianas en los gallones de su cupula. En las pinturas de las naves del crucero, se observa escenas y símbolos que tienen que ver con la pasión de Cristo, adornadas con otras representaciones animalisticas y figurativas de variada índole.

  

  Las pinturas de la nave principal son de otra "mano", es decir, debieron ser bastante posteriores en el tiempo, ya que tanto los pigmentos como el trazo, dista mucho de la calidad de las anteriores.

    En la fachada sur de la capilla, hoy día bastante fuera de la vista, hay una portada con un espléndido arco de medio punto, con una cantería muy sobria, que posteriormente fue cegada, para construir la cripta actual.

    El resto del edificio, aunque arquitectónicamente no es tan importante, si lo es para comprender la forma de vida de estos ermitaños, sus carencias y austeridad, todo ello con una disposición de estancias desarrolladas a partir de la capilla y adaptándose a la topografía del lugar. La belleza de estos espacios radica en su simplicidad, recogimiento y carentes de cualquier comodidad, que hacen de esta construcción, un lugar donde todavía podemos imaginarnos las formas de vida de hace unos siglos.

    En la actualidad, este edificio esta habitado por un hermano de la orden (hermano Antonio) que perpetúa la rutina diaria de la oración y el recogimiento.

    El monasterio no debió de construirse en su totalidad, tuvo diferentes fases, quizás sus orígenes sean de finales del siglo XVI, aunque su fundación es de 1625 en pleno apogeo del movimiento monacal en España, después de la contrarreforma.

    Todos los años, en el ultimo domingo de Septiembre, se realiza la Romería de la Virgen de Montesión que es paseada por los alrededores del monasterio.